El plenario del Senado brasileño despojó ayer de su mandato al ex jefe del oficialismo en la Cámara alta Delcidio Amaral, el legislador que implicó a la presidenta Dilma Rousseff y a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, en el escándalo de corrupción de la petrolera Petrobras. El pleno del Senado, por 74 votos a favor, ninguno en contra y una abstención, destituyó al parlamentario, que en 2011 fue elegido senador por el estado de Mato Grosso como representante del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), la formación de Rousseff y de Lula y a la que renunció este año en medio de un escándalo por corrupción.
Amaral, cuyo mandato se extendía hasta 2019, es el tercer senador en la historia de Brasil en ser despojado de su mandato por sus colegas y en noviembre se convirtió en el primero en ser detenido por la Policía en pleno ejercicio de su mandato, acusado de obstrucción a la justicia y corrupción. El legislador fue destituido precisamente por haber violado el Código de Etica del Senado con las maniobras con las que intentó encubrir su responsabilidad en el gigantesco escándalo de corrupción por los desvíos de recursos públicos (más de 2.000 millones de dólares) de la petrolera estatal. Una grabación dejó claro que Amaral ofreció sobornos, un plan de fuga a España y ayuda en los tribunales a uno de los implicados en el escándalo de Petrobras para que no colaborase con la Justicia ni lo acusase a él ni a ningún miembro del Gobierno.
Los senadores concluyeron por amplia mayoría que Amaral abusó de sus prerrogativas constitucionales y que manchó la imagen del Senado con maniobras para impedir el avance de las investigaciones sobre los desvíos en Petrobras. El aplastante resultado de la votación en el plenario del Senado ya estaba prevista debido a que el Consejo de Etica de la Cámara Alta, responsable por analizar el caso y tras un proceso de cinco meses, ya había recomendado la destitución la semana pasada por 13 votos a favor y ninguno en contra.
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